Las Grandes Ligas y el béisbol en general siguen lamentando aún la partida del lanzador Tyler Skaggs, quien falleció el 1 de julio en un hotel en Texas, mientras su equipo, los Angelinos de los Angeles se encontraban de gira.

Las causas de su muerte aún se desconocen, pero la organización tiene todavía muy presente al que era uno de sus brazos.

Skaggs fue encontrado muerto en su habitación de hotel. El Departamento de Policía de Southlake declaró que «no se sospecha de un asesinato», y un portavoz de la policía descartó el suicidio. Pero la causa de la muerte no se conocerá hasta que se complete la autopsia a principios de octubre.

Después de todo este panorama, se podría pensar que el equipo de California se desmoronaría luego de su muerte. Y es que su ausencia pudo haberse convertido en una carga muy pesada entre sus jugadores.

Sin embargo, ha sido todo lo contrario, ya que los Angelinos parecen haber tomado nuevos aires luego de la trágica muerte de su abridor y estarían dedicándole el resto de la temporada a su memoria.

Solo basta con observar los números para notar el repunte de la franquicia. Los Angelinos tienen récord de 8-3 desde que se murió Skaggs y están a sólo cuatro juegos del segundo comodín de la Liga Americana.

Durante ese lapso completaron una barrida de tres juegos ante los Marineros de Seattle y también han ganado tres de cinco juegos ante los Astros de Houston.

Por si fuera poco, los Angelinos también consiguieron un no hitter ante los Marineros en su triunfo por 13-0 del viernes 12 de julio.

Taylor Cole y Felix Peña de los Angelinos se combinaron esfuerzos para acabar el partido sin tolerar hits.

Los pitchers combinaron esfuerzos para ocho ponchados y retiraron a los primeros 13 bateadores. El único jugador de Seattle que logró embasarse fue Omar Narvaez, quien fue por base por bola en la quinta entrada.

Cole fue el abridor y trabajó dos innings, ponchando a dos con 22 pitcheos, incluyendo 13 strikes. Pena trabajó seis innings y ponchó a seis aunque dio una base por bola. Ha lanzado 81 pitches, con 52 strikes.

Pena obtuvo ayuda en el sexto episodio cuando el tercera atajó la pelota bateada Mac Williamson y lo sacó out.

Es la primera vez que los Angelinos terminan un partido sin hits desde que Jared Weaver lo hizo frente a Minnesota el 2 de mayo del 2012.

El único otro partido de Los Ángeles en que dos pitchers se combinaron para terminar sin hits fue cuando lo hicieron Mark Langston y Mike Whitt contra Seattle el 11 de abril de 1990.

Todavía les quedan 66 partidos por jugar a los Angelinos y tienen trabajo por hacer si quieren llegar a los playoffs de la Liga Americana. Pero no hay duda que van por el camino correcto en las últimas semanas.

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