Desde la creación de los uniformes de béisbol en el año 1849 por parte de los Knickerbockers de Nueva York, hasta la actualidad, la Major League Baseball siempre ha tratado de garantizar la uniformidad y la buena apariencia de los jugadores en el terreno de juego. De esta manera se aseguran la conservación de unas condiciones óptimas para un deporte-espectáculo digno de ser apreciado por los aficionados.

Anteriormente, la tradición de la mayoría de los equipos profesionales de la Liga, eran no permitir melenas, barbas, ni bigotes tan preponderantes, por considerar que estos rompían con la uniformidad. Así tal cual como las normas de presencia de los Yankees de Nueva York, las cuales obligan a los peloteros a respetar sus códigos de aseo personal, por considerarlo una muestra de buenos modales en el terreno.

Las reglas actuales de Major League Baseball, dan bastante cabida a la uniformidad en el campo de juego y son muy directas.

Estas reglas rezan de la siguiente manera:

Regla 1.11

  • Todos los jugadores de un equipo deberán usar uniformes idénticos en color, corte y estilo y todos los uniformes deberán incluir en sus espaldas números con un mínimo de 6 pulgadas.
  • Cualquier parte de una camiseta interior que sea visible debe ser de un color sólido y uniforme para todos los jugadores del equipo. Cualquier jugador que no sea el lanzador podrá llevar números, letras, insignias pegadas a la manga de la camiseta interior.
  • No le será permitido participar en un juego a ningún jugador cuyo uniforme no sea igual al de sus compañeros de equipo.
  • (b) Una liga puede establecer que: (1) cada equipo deberá utilizar un uniforme que lo distinga de los demás; ó (2) que cada equipo tenga dos “sets” de uniformes, de color blanco para los juegos como equipo local y de un color diferente para los juegos en que sea visitante.
  • (c) (1) El largo de las mangas puede variar para cada jugador, pero las mangas de cada jugador deberán ser aproximadamente del mismo largo.
  • (2) Ningún jugador podrá usar mangas desgarradas, deshilachadas o cortadas a lo largo en tiras.
  • (d) Ningún jugador podrá pegar a su uniforme cinta adhesiva o cualquier otro material de un color diferente al de su uniforme.
  • (e) Ninguna parte del uniforme podrá incluir un dibujo o bordado que imite o sugiera la forma de una bola de béisbol. (
  • (f) No podrán utilizarse botones de cristal o metal pulido en el uniforme. (g) Ningún jugador podrá pegar al talón o a la punta de sus zapatos otra cosa que no sean los protectores comunes para los zapatos o las puntas.  Zapatos con “clavos” puntiagudos, similares a los de “golf” o “pista y campo” no podrán ser utilizados.
  • (h) Ninguna parte del uniforme podrá incluir parches o diseños relacionados a anuncios comerciales. (i) Una liga podrá establecer que los uniformes de sus equipos afiliados incluyan los nombres de sus jugadores en sus espaldas. Cualquier otro nombre que no sea el apellido del jugador debe ser aprobado por el Presidente de la Liga. Si esta disposición fuera adoptada, todos los uniformes de un equipo deberán llevar los nombres de sus jugadores.

Las reglas proscritas por MLB son estrictas y cualquier violación a las mismas acarrea sanciones deportivas y administrativas.

Pero vale la pena preguntarse. ¿Realmente los jugadores están respetando las reglas de la uniformidad?

Con la gran difusión que tienen los bigleaguers en este momento, la popularidad que le brinda ser transmitidos diariamente en horarios de televisión con un público estimado que sobrepasa los diez millones de espectadores, las marcas deportivas contratan a los peloteros para que sean las imágenes oficiales de sus productos, pero muchos de estos artículos rompen con la uniformidad en el terreno.

Además, con la moda y la movida del streetwear en el mundo, los peloteros poco a poco han mutado de ser jugadores profesionales con dotes divinos para la práctica de la disciplina, a estrellas de rock o figuras juveniles de televisión.

Cortesía ESPN

Juan Vené, periodista venezolano con potestad de voto para el Salón de la Fama de Cooperstown, critica fuertemente a los peloteros que no sólo usan extravagantes uniformes, sudaderas y mangas fluorescentes, sino que también la apariencia “descuidada” de los mismos, con greñas pintadas, barbas extravagantes, melenas, entre otros.

Vené considera que estos peloteros rompen con la tradición y los códigos del diamante, pues los cataloga mal ejemplo para los niños que ven Las Mayores, debido que al ser sus ídolos, buscarán imitarlos y no sería una buena imagen para un niño que va creciendo.

Entre bigleaguers se entienden

La Asociación de Peloteros, presidida en la actualidad por Tony Clark, ha hecho caso omiso a algunas protestas por parte de la sociedad y el periodismo sobre la apariencia de los jugadores, porque según alegan, viola la privacidad de los peloteros.

¿Pero llegará el momento que esto cambie? ¿Empeorará? ¿Cómo luce el panorama?

Las Grandes Ligas cambiarían de ser un deporte-espectáculo digno de caballeros elegantes y presentables, a una pasarela de moda, donde se exhibiría todo tipo de marcas y estilos a la vanguardia del momento.

Como indica el propio Juan Vené en su columna diaria. “Amanecerá y Veremos”.

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